Retos diarios de vivir con ADHD

Retos diarios de vivir con ADHD

  • Mario Gonzalez
  • -
  • Apr, 27 , 26

Llevo más de 20 años diagnosticado con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (ADHD por sus siglas en inglés).
Como psiquiatra, entiendo bien la teoría.
Como persona, la vivo todos los días.

El ADHD es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por inatención, impulsividad e hiperactividad. Tiene un componente genético importante y, en la mayoría de los casos, persiste en la adultez.

Actualmente no utilizo medicación, y he trabajado activamente en desarrollar estrategias para manejar sus efectos. Aun así, los retos siguen presentes. No solo en el ámbito laboral o académico, sino también en lo cotidiano: en casa, en mi rol de padre y esposo.

En mi familia somos cuatro, y tres tenemos ADHD.


Dónde se nota más

En la práctica clínica, muchas personas buscan ayuda debido a dificultades laborales o académicas. Y no es coincidencia.

Algunos estudios sugieren que estas dificultades pueden representar hasta un 46% de deterioro en el funcionamiento laboral y en las actividades diarias.

En el trabajo, esto puede verse como:

  • dificultad para sostener el rendimiento
  • problemas con la puntualidad o la asistencia
  • inestabilidad laboral
  • sensación persistente de no rendir al nivel esperado

En lo académico:

  • tareas incompletas
  • dificultad para concentrarse
  • rendimiento por debajo del potencial
  • trayectorias educativas interrumpidas

Cómo se ve en el día a día

El ADHD también se manifiesta en lo cotidiano, en situaciones que a menudo se interpretan de forma superficial.

  • Olvidar pagar la cuenta de luz (“me ha pasado”).
  • Mal manejo el tiempo y llego tarde (“tengo que apurar a par de gente en casa”).
  • Intentar organizar la casa y dejar tareas a mitad de camino (“los cuartos…”).
  • Evitar actividades como cocinar debido a la cantidad de pasos que requieren (“mis hijos no quieren cocinar”).
  • Dejar objetos fuera de lugar sin recogerlos (“vasos por doquier”).

No se trata de falta de interés ni de falta de esfuerzo.

Son dificultades en funciones como la organización, la planificación, la memoria de trabajo y la capacidad para completar tareas. Y ahí es donde empieza el trabajo.


Qué puede ayudar

Existen estrategias que pueden mejorar el funcionamiento diario:

  • manejo del tiempo y organización
  • destrezas para manejar la distracción
  • técnicas de resolución de problemas
  • intervenciones basadas en mindfulness

En niños y adolescentes, el rol de los padres y maestros es fundamental. Intervenciones como sistemas de refuerzo, estructura en el salón de clases, reportes diarios y adaptaciones educativas pueden marcar una diferencia importante.

Desde el punto de vista de la evidencia:

  • el ejercicio físico muestra beneficios inmediatos en el control inhibitorio, aunque con menor efecto sostenido
  • la terapia conductual y el entrenamiento cognitivo tienen mejor mantenimiento a largo plazo
  • la combinación de intervenciones conductuales con medicación suele ofrecer los mejores resultados, dependiendo de la aceptabilidad y viabilidad en cada caso

Como psiquiatra… y como padre

El ADHD no siempre se presenta de forma evidente.

A veces no es hiperactividad visible, sino desorganización, cansancio o frustración.
A veces es un adulto funcional que, internamente, siente que todo le cuesta más esfuerzo.
A veces es un adolescente que parece desinteresado, cuando en realidad está abrumado.

La intención no es simplificar el ADHD, sino entenderlo mejor.

Porque cuando entendemos lo que hay detrás, cambia la forma en que interpretamos la conducta y la manera en que acompañamos.


Cuéntame, ¿tienes experiencia personal con el ADHD?

— Un Papá Psiquiatra

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