Todavía estoy aprendiendo a ser padre
Aug, 29 , 26Una conversación con mi hija me llevó a recordar cómo comenzó mi camino como padre y cómo, muchos años después, sigo aprendiendo junto a mis hijos.
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Una conversación con mi hija me llevó a recordar cómo comenzó mi camino como padre y cómo, muchos años después, sigo aprendiendo junto a mis hijos.
Una reflexión sobre la crianza, la adolescencia y el paso del tiempo: esos momentos cotidianos con nuestros hijos que algún día aprenderemos a extrañar.
Una reflexión sobre la paternidad, el futuro de Puerto Rico y las decisiones que algún día tendrán que tomar nuestros hijos. ¿Cómo los preparamos para construir su propia vida sin que el amor por su tierra se convierta en una obligación de quedarse?
Una reflexión sobre los abuelos, los recuerdos de infancia y la responsabilidad de crear oportunidades para que nuestros hijos construyan vínculos familiares que algún día podrán valorar y atesorar.
¿Es bueno o malo que nuestros hijos duerman con nosotros? En este ensayo exploro lo que dice la evidencia científica sobre el colecho y comparto lo que aprendí como padre al ayudar a mi hija a dormir sola. Una reflexión sobre seguridad emocional, independencia y el delicado equilibrio de la crianza.
¿Cuántas conversaciones importantes nos estamos perdiendo mientras miramos una pantalla? Una reflexión sobre las comidas familiares, la tecnoferencia y las oportunidades de conexión que no vuelven a repetirse.
¿Medicaría a mis hijos si lo necesitaran? Como psiquiatra y padre, esta es una de las preguntas más difíciles —y más humanas— que me hacen. En este escrito reflexiono sobre TDAH, medicación infantil, salud mental y mi experiencia personal viviendo con ADHD diagnosticado en la adultez. No creo en soluciones mágicas, pero sí en identificar necesidades a tiempo para evitar sufrimiento innecesario. Una conversación honesta sobre crianza, tratamiento y bienestar emocional desde la mirada de un papá y psiquiatra.
La gratitud no elimina los retos emocionales de la vida… pero sí puede ayudarnos a verlos desde otro lugar.
Investigaciones en adolescentes han encontrado que cultivar el hábito de agradecer se asocia con menos síntomas de depresión, ansiedad y problemas de conducta. También puede fortalecer la resiliencia, la autoestima y las relaciones sociales.
Y quizás lo más importante:
la gratitud no requiere dinero, perfección ni grandes momentos. Muchas veces comienza aprendiendo a notar las pequeñas cosas buenas del día a día.