¿Medicaría a mis hijos si lo necesitaran? Como psiquiatra y padre, esta es una de las preguntas más difíciles —y más humanas— que me hacen. En este escrito reflexiono sobre TDAH, medicación infantil, salud mental y mi experiencia personal viviendo con ADHD diagnosticado en la adultez. No creo en soluciones mágicas, pero sí en identificar necesidades a tiempo para evitar sufrimiento innecesario. Una conversación honesta sobre crianza, tratamiento y bienestar emocional desde la mirada de un papá y psiquiatra.
La gratitud no elimina los retos emocionales de la vida… pero sí puede ayudarnos a verlos desde otro lugar.
Investigaciones en adolescentes han encontrado que cultivar el hábito de agradecer se asocia con menos síntomas de depresión, ansiedad y problemas de conducta. También puede fortalecer la resiliencia, la autoestima y las relaciones sociales.
Y quizás lo más importante: la gratitud no requiere dinero, perfección ni grandes momentos. Muchas veces comienza aprendiendo a notar las pequeñas cosas buenas del día a día.
Vivimos en un mundo donde muchas veces la conveniencia parece pesar más que la autenticidad. Pero, ¿cómo ayudamos a nuestros hijos a mantenerse fieles a quienes son cuando nadie los está mirando? En esta reflexión sobre crianza, valores e integridad, exploro cómo el ejemplo, la conexión emocional y las conversaciones cotidianas pueden moldear el carácter mucho más que cualquier discurso.
Una llamada sencilla con mi hijo —“Papá, me siento triste”— se convirtió en un recordatorio profundo: a muchos hombres nunca nos enseñaron a ponerle palabras a lo que sentimos. Entre el rol de padre y psiquiatra, reflexiono sobre por qué seguimos aguantando en silencio, por qué pedimos ayuda tarde, y cómo podemos empezar a hacerlo distinto con la próxima generación. Porque hablar de emociones no es debilidad; es una destreza que también se aprende.
Vivir con ADHD no siempre se ve como hiperactividad. A veces se siente como esfuerzo constante por sostener lo cotidiano. Como psiquiatra lo entiendo; como persona, lo vivo todos los días