A veces, criar a un hijo se siente como mirarse en el espejo. Como padre y psiquiatra, he aprendido que la presencia paterna no solo acompaña el crecimiento de un hijo, también influye profundamente en su autoestima, su salud emocional y la manera en que aprende a relacionarse con el mundo. Este escrito es una reflexión sobre la importancia de estar presentes y el impacto que nuestras decisiones tienen en las personas que algún día nuestros hijos llegarán a ser.
Vivir con ADHD no siempre se ve como hiperactividad. A veces se siente como esfuerzo constante por sostener lo cotidiano. Como psiquiatra lo entiendo; como persona, lo vivo todos los días
“Papá, ¿eso es malo?” — preguntó Lucas con preocupación, tras escuchar una noticia sobre impuestos internacionales.
Como psiquiatra y padre, entendí de inmediato que esta no era solo una curiosidad infantil, sino una señal de cómo los niños absorben las tensiones del mundo adulto. Aunque parezca que temas como los aranceles no los afectan directamente, los niños están atentos. Las noticias generan en ellos dudas, ansiedad o confusión. Por eso, es clave traducir el lenguaje adulto al suyo, brindarles seguridad emocional y estar atentos a cambios en su comportamiento.
El diálogo informado, la escucha activa y el acompañamiento emocional son nuestras mejores herramientas para protegerlos del ruido del mundo.
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