Sí, medicaría a mis hijos si lo necesitaran

Sí, medicaría a mis hijos si lo necesitaran

  • Mario Gonzalez
  • -
  • Jun, 13 , 26

Ningún padre quiere sentir que está tomando la decisión incorrecta para sus hijos. Yo tampoco.

Una de las preguntas que más me hacen cuando descubren que soy psiquiatra es: “¿Tú medicarías a tus hijos?”

No todas las personas saben a qué me dedico. Para ellos siempre he sido el papá de Diego y Valeria, pero, a medida que seguimos compartiendo preocupaciones sobre nuestros hijos e información sobre nosotros, tarde o temprano sale a relucir mi trabajo como psiquiatra de niños, adolescentes y adultos.

Esta profesión genera curiosidad y la gente comienza a hacer preguntas. Las preguntas más frecuentes suelen ser sobre cómo manejo el estrés que genera mi trabajo, si he visto cosas difíciles en pacientes a través de los años y si los estoy analizando en esos momentos. A esta última siempre contesto que soy psiquiatra de lunes a viernes en horario de oficina, así suavizo el ambiente en lo que termino de analizarlos.

Muchos padres comparten sus preocupaciones y hasta reservas con el tipo de trabajo que hago, sobre todo con la parte que tiene que ver con la medicación. Entiendo sus preocupaciones; son las mismas que manejo cuando me ha tocado aceptar algún tratamiento para mis hijos de parte de su pediatra u otro profesional de la salud.

Estoy claro en que las medicinas no son necesarias en todos los casos y que, como toda medicina, las que receto tienen sus riesgos. Tampoco podemos perder de vista que hay mucha desinformación e historias de terror sobre la psicofarmacología. Como psiquiatra intento comprender qué es lo que sienten mis pacientes y, más importante aún, cómo esto les está afectando en sus vidas.

Cuando me preguntan si yo medicaría a mis hijos, les contesto que sí. Medicaría a mis hijos de ser necesario, entendiendo el tratamiento como lo que es: una herramienta para su bienestar, no pociones milagrosas que resuelven toda una situación.

Hay dos factores esenciales por los cuales tomaría esta decisión. Primero, confío y creo en lo que hago como psiquiatra. Al pasar de los años he sido testigo de que un tratamiento responsable ayuda, sobre todo si está acompañado de un proceso de psicoterapia. La reducción de síntomas puede traer alivio, entendiendo que el trabajo duro continúa día a día, tomando decisiones y manejando situaciones.

Segundo, sé por experiencia propia lo que se siente vivir con ADHD no identificado hasta la adultez temprana. Me identificaron ADHD en mi segundo año de medicina y recibir tratamiento farmacológico hizo una gran diferencia a la hora de lograr mis metas profesionales y de manejar mejor mis luchas a través de la vida. Pude entender con claridad que una gran parte de mi ansiedad, procrastinación y angustia eran consecuencia de algo de lo que yo no tenía todo el control.

Esta experiencia ha sido de gran importancia a la hora de ser padre, intentando darles a mis hijos las destrezas necesarias para que manejen mejor sus dificultades. También me ayuda a diario, como psiquiatra, a entender mejor a mis pacientes. Mirando hacia atrás en mi vida, hubiera sido de gran alivio para mí ser atendido a tiempo.

A pesar de que mi resiliencia y éxito a través de la vida se deben al trabajo duro, me hubiera gustado no experimentar tanta angustia para llegar a la meta. Y quizás un diagnóstico certero y tratamiento a tiempo me hubiera ahorrado par de cantazos. En algunos casos, identificar sus necesidades y tratarlas a tiempo puede ayudarme a evitar que ellos tengan que pasar por los mismos cantazos que yo.

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