Mi hija está aprendiendo a manejar y yo estoy descubriendo que las primeras lecciones sobre responsabilidad al volante comenzaron mucho antes de que recibiera su licencia de aprendizaje. Una reflexión sobre el ejemplo que damos como padres y lo que nuestros hijos aprenden observándonos.
Una exacerbación de asma me llevó a hacerme una pregunta difícil: ¿me estoy cuidando lo suficiente para la vida que todavía quiero vivir con mis hijos? Una reflexión sobre salud, responsabilidad y presencia.
Una reflexión sobre la crianza, la adolescencia y el paso del tiempo: esos momentos cotidianos con nuestros hijos que algún día aprenderemos a extrañar.
La gratitud no elimina los retos emocionales de la vida… pero sí puede ayudarnos a verlos desde otro lugar.
Investigaciones en adolescentes han encontrado que cultivar el hábito de agradecer se asocia con menos síntomas de depresión, ansiedad y problemas de conducta. También puede fortalecer la resiliencia, la autoestima y las relaciones sociales.
Y quizás lo más importante: la gratitud no requiere dinero, perfección ni grandes momentos. Muchas veces comienza aprendiendo a notar las pequeñas cosas buenas del día a día.